Criar con leche materna es ancestral y lo más natural del mundo

Publicado en por Verónica González M.

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Mujer Wayúu amamantando a su crío...

Foto: José Rafael Puche Quiñones/Venezuela

 

Antes de estrenarme como madre, tenia clarísimo que le daría exclusivamente el pecho a mi bebé los primeros seis meses de vida, hábito que se extendiò hasta los 13 meses de edad. El destete se produjo sin previo aviso en unas vacaciones en mi tierra natal. Recuerdo que mi bebé no quiso seguir alimentándose del seno materno y mis pechos estallaron una semana entera hasta que se secó la leche. Fue ese día cuando tuve que correr a darle biberòn con leche de fórmula para bebitos.

 

He querido contarles mi experiencia con la lactancia materna, porque provengo de un país donde las mujeres por lo general (empezando por mi familia) se han decantado por alimentar a su prole con leche de vaca en los cómodos biberones. Es respestable lo que cada mujer decida hacer con su hijo y de la manera como lo quiera alimentar, pero tampoco que critiquen a las que si queremos hacerlo con leche materna. En estas líneas les contaré brevemente como he vivido la etapa inicial de la subida de la leche a mis pechos, la manera cómo nos acoplamos madre-bebé y la etapa de calibración/producción de leche con las ténicas de amamantamiento, así como las opiniones de las mujeres que tenía a mi alrededor y de cómo a mi me sentaban sus palabras como mujer en pleno puerperio...

 

Cuando uno es mamá primeriza no sabe nada de bebés, no vienen con manual de uso y por mucho que uno se prepare leyendo libros especializados y haga el curso de preparto, la experiencia es la que nos gradúa en la dulce tarea de la maternidad. Ya había quedado con mi matrona (enfermera especializada en ginecologíia y obstetricia) que le daría el pecho a mi hijo y esa decisión se lo comunicarían al hospital una vez que yo estuviese ingresada para parir y estar con mi bebé hasta el día del alta médica. La subida de la leche es todo un acontecimiento natural que tus mismas hórmonas (la proláctina) estimulan a las glándulas mamarias para producir la leche que el bebé necesite para satisfacerse una vez que se enganche al pecho. 

 

Al principio, ni yo sabía dar el pecho ni el bebé sabía coger el pezón correctamente, la inexperiencia solo trajo desesperación a mi lecho, hasta que llegó la matrona con toda su paciencia, sapiencia y amor para enseñarme piel con piel la tarea ancentral de dar el pecho en las primeras horas de vida del lactante, que son cruciales para marcar pautas exitosas durante toda la lactancia. Debo confesar que mi madre, abuela y suegra, venezolanas todas ellas, no entendían mi decisión, si según ellas lo más fácil del mundo es meterle un tetero ( como le dicen en mi paìs al biberón)  y así acostumbrarlo desde pequeño a comer de tres a tres horas y listo, un dolor de cabeza menos. Me empezaron a decir, que esa "lechita" no le llenaría y que por eso el bebé lloraría de hambre, que le diera mejor un tetero de leche para bebés que contenía muchas vitaminas y era el complemento ideal para que creciera sano. Me dijeron también que después el bebé se iba a enmadrar si se enganchaba a la teta y después él iba a sufrir cuando yo no llevaría conmigo. Otros de sus comentarios es que no cogería el peso ideal con solo esa leche. Total, ellas tienen la cultura del biberón bien arraigada, tanto que ellas mismas confiesan que no disfrutaron la lactancia materna, pues según ellas, sus bebes (nosotros) nunca quisimos la teta y ya se por qué. 

 

Afortunadamente, la matrona las sentó a las tres y les explicó detalladamente que el bebé al principio no lloraba de hambre, sino al desconocimiento a su nuevo habitat, que lloraba porque debía esperar que la producción de leche se calibrase de acuerdo a sus necesidades alimenticias cada vez que succionara y estimulara mis pechos hasta que yo tuviera leche hasta para regalar. Que él no necesita un complemento alimenticio adicional porque su estómago era tan pequeño como el de una nuez y que si alternaba biberón con leche materna, el bebé se decantaría por lo más fácil, succionar una mamila artificial y se ahorraría el trabajo de succionar un pezón consiguiendo su preciado alimento. Y como a ellas esos argumentos no las convencieron, la matrona optó por echarlas de la habitación, para que yo amamantara en paz. La matrona me llegó a susurrar al oído que no las tuviera en cuenta, que ellas no sabían lo que era la lactancia materna y que estaban muy cerca de América, donde se le rinde culto al biberón y a las papillas industriales. 

 

Tres semanas después, mamá y bebé ya estaban cómodos en la gratificante tarea de amamantar y ser amamantado. Mi hijo hacía tomas de 4 a 4 horas y en las noche dormia de un tirón desde las 10 pm hasta las 5 am, hacia una toma y se volvía a dormir plácidamente hasta las 9 am- A los 4 meses le empece a dar yogures para bebés y a los 6 meses de edad, le empecé a dar purés de verduras y frutas. Luego empezó a comer en los siguientes meses más sólidos, pero la leche materna la tomó hasta los 13 meses. 

 

Chicas las naturaleza es sabia y la producción de leche será adecuada siempre y cuando el bebé cumpla con la lactancia materna, ya que no hay mejor estímulo para producir leche que la misma succión del crío, y el que una madre esté feliz de hacerlo y esté centradísima en la tarea. Una vez me pidieron que le diera pecho a un niño que estaba desganado y lo hice por dos semanas obteniendo resultados satisfactorios. Los bebés se crían sanos, inmunes a enfermedades crónicas y es un lazo de amor madre e hijo súper especial. 

 

Amamantar en un derecho que da salud protegiendo a tu bebé. Hazlo y si no sabes pídele a un especialista en la materia que te asesore. 

 

A tu salud!

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