Ética para el siglo XXI

Publicado en por Verónica González M.

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Biblioteca Vaticana

 

 

Si este compromiso público se cumpliera, la sociedad sería tan distinta. No hubiesen matasanos ni mercaderes de la medicina en los hospitales, las intenciones de los partidos políticos no dieran tanto asco, las religiones no hicieran tanta caja, etc...

 

Por supuesto, el juramento hipocrático está en desuso, los médicos hoy en día realizan es la declaración de Ginebra de la Asociación Médica Mundial. Ya no les hace gracia jurarle a unos dioses de la Antigua Grecia. Aunque su contenido es ético para conducirles en el arte de curar, no estaría de más leerselo de vez en cuando y sobre todo ponerlo en práctica. Según mi punto de vista, no solo debería estar dirigido a los médicos, sino a todo el que quiera ser buen ciudadano y un miembro de la sociedad que edifique con sus acciones individuales y colectivas.

 

 Juramento hipocrático 465 a. c.

JURO por Apolo, médico, por Asclepio, y por Higía y Panacea, cumplir este juramento según mi capacidad y mi conciencia:

 

TENDRÉ al que me enseñó este arte en la misma estimación que a mis padres, compartiré mis bienes con él y, si lo necesitara, le ayudaré con mis bienes.

Consideraré a sus hijos como si fueran mis hermanos y, si desean aprender el arte médico, se lo enseñaré sin exigirles nada en pago. A mis hijos, a los hijos de mi maestro y a los que se obligaran con el juramento que manda la ley de la Medicina, y a nadie más, les enseñaré los preceptos, las lecciones y la práctica.

 

APLICARÉ mis tratamientos para beneficio de los enfermos, según mi capacidad y buen juicio, y me abstendré de hacerles daño o injusticia. A nadie, aunque me lo pidiera, daré un veneno ni a nadie le sugeriré que lo tome. Del mismo modo, nunca proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo.

 

VIVIRÉ y ejerceré siempre mi arte en pureza y santidad. No practicaré la cirugía en los que sufren de cálculos, antes bien dejaré esa operación a los que se dedican a ella. Siempre que entrare en una casa, lo haré para bien del enfermo. Me abstendré de toda mala acción o injusticia y, en particular, de tener relaciones eróticas con mujeres o con hombres, ya sean libres o esclavos.

 

GUARDARÉ silencio sobre lo que, en mi consulta o fuera de ella, vea u oiga, que se refiera a la vida de los hombres y que no deba ser divulgado. Mantendré en secreto todo lo que pudiera ser vergonzoso si lo supiera la gente. SI FUERA FIEL a este juramento y no lo violara, que se me conceda gozar de mi vida y de mi arte, y ser honrado para siempre entre los hombres. Si lo quebrantara y jurara en falso, que me suceda lo contrario.

 

Creación: Escuela Hipocrática (s. V aC)
Lengua original: Griego
Traducción castellana: Gonzalo Herranz

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