¿Libertad Lingüística en Cataluña?

Publicado en por Verónica González M.

Anoche viendo al presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla en la entrevista (cuasi publirreportaje) que le hicieron en el programa La Noria, reflexioné sobre la lengua catalana, su repercusión en propios y extraños y los argumentos de sus defensores y detractores. Sin duda, mucha tela que cortar en el asunto, porque lo primero que hay que hacer es despolitizar el tema.

A Montilla, por cierto de origen andaluz, se le preguntó porque defiende tanto que los niños en Cataluña reciban más clases exclusivamente en catalán que en castellano (éste ultimo sólo 2 o 3 horas a la semana), cuando dos de sus trillizos estudian en el colegio alemán de Barcelona San Alberto Magno y sólo ven 1 hora de catalán por semana (dándole prioridad al alemán y al inglés). El candidato del PSC quien aspira la reelección, respondió que es una decisión familiar inscribir a dos de sus hijos menores en el colegio alemán y enfatizó que tiene hijos mayores que sí han asistido a la escuela pública.

Su esposa Anna Hernández, confesó hace meses atrás en una biografía autorizada de su marido “prefiero que mis hijos sepan alemán, sólo por saber alemán ya encontrarán trabajo, es como tener una carrera”. Hay que aclarar que Montilla siempre se ha declarado partidario de proteger la lengua materna de un país cuando se encuentra en situación de desventaja, pero para ¿“todos”?. Saque usted su propia conclusión.

Confieso que mis expectativas de la entrevista a Montilla no fueron saciadas, se presentó la biografía y vida política, pero no se tocaron detalles de sus promesas electorales, ni su pugna con su más ferviente competidor Artur Mas, ni siquiera se hablaron de las encuestas que no le favorecen.

Catalán obligatorio en las escuelas

Para explicarles el título de esta nota y no desviarme en otros asuntos voy a especificar algunos detalles inherentes. La política de inmersión lingüística en Cataluña obliga a los profesores a dar todas las asignaturas en lengua catalana, siendo la lengua vehicular para la enseñanza obligatoria, por encima del castellano la otra lengua cooficial de la provincia. Dos década atrás los padres y los propios niños podían escoger en que lengua estudiar su preescolar, su primaria y su bachillerato (ESO). Ya eso no es posible. Sólo hay una opción de escolarización en castellano durante un curso en toda la primaria.

Para que nos adentremos aún más en el asunto, según datos de un informe sobre la lengua española en las escuelas primarias de Cataluña realizado por Convivencia Cívica Catalana (www.convivenciacivica.org) durante la etapa de educación primaria se imparten en total 5.250 horas lectivas que se distribuyen de forma muy desequilibrada entre las dos lenguas oficiales: 4.830 horas se imparten en catalán y sólo 420 horas en castellano. Obviándose el hecho de que ambas lenguas deben tener una presencia adecuada en los planes de estudio.

La cosa va a mayores cuando algunos planteles les sugieren a sus estudiantes hablar más en catalán que en castellano durante el recreo en el patio y en los pasillos con pancartas que contienen frases bien claras “Al pati parlem en català”.

En el ámbito universitario también se le exigen ya a los aspirantes a profesores acreditar el nivel C de catalán (nivel medio alto), quedando eximidos del requisito profesores eméritos, visitantes y los que desarrollen una actividad académica honoraria.

La gente que afirma “proteger su idioma porque siempre ha estado amenazado” en Cataluña son los nacionalistas, unos más  extremistas que otros. En la calle se les llaman los talibanes lingüísticos por imponer su lengua a costa de lo que sea, sin ánimos de tolerar otras lenguas. Por su parte, los detractores del catalán consideran que no es un idioma de la UE y por lo tanto debería ser un derecho escoger la lengua en la que estudien sus hijos mientras se esté en territorio español.

Respeto y tolerancia

Desde mi óptica no se pude luchar contra la libertad individual, pero los nacionalistas lo ignoran. También lo ignoraban los franquistas al prohibir hablar el catalán durante 40 años. ¡Madre Intolerancia!.

Como inmigrante y con lengua materna castellana soy partidaria que para una correcta integración social se debe aprender la lengua natal del país a donde se va a vivir, porque sólo se suman puntos a favor, primero se obtiene un enriquecimiento lingüístico y cultural, se aprende a entender de verdad ese nuevo pueblo de tu nueva experiencia y detrás vienen las oportunidades. Mientras más lenguas se dominen MEJOR. En una sociedad bilingüe se respetan las dos lenguas por igual y nunca una de las dos será infravalorada o tratada como una lengua extranjera. 

Espero que algún día pueda ver catalanoparlantes y castellanoparlantes en territorio catalán fumándose la pipa de la paz y  poniéndose de acuerdo para la tolerancia y sana convivencia lingüística sin la mano péluda de la política en el medio. 

Y mi hijo nacido en Cataluña que se espabile y aprenda todos los idiomas que quiera. Otra opción será matricularlo en una escuela internacional donde vea equitativamente el castellano, el catalán, el inglés u otro idioma de su preferencia. La que te escribe ya tiene dos cursos aprobados en el Centro de Normalización Linguistica realizados por libre albedrío. DSCF2267.JPG

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